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Martes: El Día Olvidado que Puede Cambiarlo Todo

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Si te pidiera que me describieras un martes, ¿qué me dirías? Probablemente algo como: "Un día normal, sin mucha historia" o "El día en el que simplemente sigo con mi rutina". Y te entiendo. Los martes no tienen la mala reputación de los lunes ni la promesa de los viernes. Son ese día que se cuela entre el caos y la anticipación, sin levantar demasiado revuelo.

Pero te propongo un reto: ¿Y si empezamos a ver los martes de otra manera? No como el día que simplemente hay que superar, sino como una oportunidad de oro para darle dirección a la semana, para tomar las riendas y decidir cómo queremos avanzar.

Hace unos años, me encontré en un bucle de semanas repetitivas. Sentía que la vida pasaba demasiado rápido, que mis días se iban en resolver cosas urgentes, pero no importantes. Me despertaba los lunes con la energía de quien va a la guerra, me arrastraba por el martes sin mucha claridad, y para el miércoles ya estaba contando los días para el fin de semana. Así, una y otra vez. Hasta que un día, me di cuenta de algo: no era la semana la que me controlaba, era yo la que no tomaba el control de mi semana.

Y decidí hacer un pequeño experimento: darle al martes un papel protagonista.


El Martes Como Punto de Quiebre


El lunes suele estar cargado de urgencias: correos, mensajes, reuniones, cosas pendientes del fin de semana. Es un día de arranque, pero también de mucho ruido. El miércoles, en cambio, nos encuentra ya en piloto automático, a medio camino entre lo que logramos hacer y lo que se quedó en el tintero. Entonces, ¿qué pasa con el martes?


El martes es ese día en el que aún estás a tiempo de tomar el control de tu semana. Es el punto perfecto para hacer una pausa, reflexionar y preguntarte:

  • ¿Estoy avanzando en lo que realmente importa?

  • ¿O sólo estoy dejando que las urgencias dicten mi ritmo?

  • ¿Qué tres cosas podría hacer hoy que me hagan sentir satisfecha al final del día?

No se trata de hacer más, sino de hacer lo correcto.


El Poder de Tres Prioridades


Aquí es donde entra en juego una técnica simple pero efectiva: la regla de las tres prioridades. La idea es elegir solo tres cosas que, si las completas, te harán sentir que tu día valía la pena.


No significa que sean las más urgentes, sino las más significativas. Esas tareas

que, al final del día, te harán sentir que realmente avanzaste.


Puede ser algo tan grande como terminar un proyecto importante o tan simple como llamar a un ser querido con quien llevas tiempo sin hablar. Lo importante es que tú elijas con intención y no dejes que el día te arrastre sin rumbo.


Rompiendo la Rutina con Pequeños Cambios


Si los martes suelen sentirse como una continuación monótona del lunes, ¿cómo puedes hacerlos diferentes?


Aquí te dejo algunas ideas:

  1. Cambia tu rutina matutina. Si siempre empiezas el día de la misma manera, prueba hacer algo distinto: una caminata corta, leer unas páginas de un libro antes de empezar a trabajar o escribir en un diario.

  2. Haz algo que normalmente postergas. Puede ser un proyecto personal, una conversación pendiente o simplemente dedicarte tiempo para ti.

  3. Dale un giro a tu entorno. Cambia algo en tu espacio de trabajo, pon una playlist distinta o simplemente siéntate en un lugar diferente.

  4. Sal de la rutina de "tengo que" y entra en la mentalidad de "elijo hacer". Notarás cómo cambia tu actitud.


Elige Cómo Quieres Vivir Tu Semana


Los días no son buenos o malos por sí mismos, lo que los define es lo que hacemos con ellos. Un martes puede ser un día insignificante o un punto de inflexión. Puede ser el día en que sigues en modo automático o el día en que decides tomar el volante y dirigir tu semana en la dirección correcta.

Hoy es martes. Tienes la oportunidad de elegir cómo vivirlo. ¿Qué vas a hacer con él?



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