top of page

Una taza de café y un cambio de canal interior

Actualizado: 6 jul

Una taza de café y un cambio de canal interior



ree

Hoy amanecí con la energía baja. De esas mañanas en las que el cuerpo cumple con la rutina, pero el alma va unos pasos detrás. Hice café casi por reflejo, como siguiendo una coreografía conocida que no requiere pensar. Me quedé un buen rato mirando por la ventana, viendo cómo la luz se colaba sin pedir permiso. Y me hice una pregunta que me incomodó más de lo que esperaba: ¿qué estoy esperando exactamente que cambie?


Sentía una desconexión sutil pero insistente. Como si tuviera muchas pestañas abiertas en la mente, y ninguna terminara de cargar. Saturación. Ruido. Cansancio del que no se duerme. Y ahí, en ese momento medio suspendido, algo dentro de mí hizo clic. Me di cuenta de que, sin darme cuenta, me había conectado al canal equivocado.


No hablo del de televisión ni de YouTube. Hablo de ese canal interno que se activa cuando estamos vulnerables. Ese que repite lo que no tenemos, lo que no somos, lo que aún no sale bien. El canal del miedo, la culpa, la comparación, la ansiedad. Ese que disfrazamos de "realismo" pero que no es más que una programación vieja, heredada, repetida.


Y ahí estaba yo, café en mano, con el volumen de ese canal en su punto máximo. Sin pausas. Sin filtros. Como si no existiera otro.


Hasta que me detuve. Cerré los ojos. Respiré profundo. Solté los hombros. Y me hice una pregunta que a veces olvidamos:


¿De verdad quiero seguir viendo esta programación? ¿Esto es lo que quiero que siga sonando dentro de mí?


Porque si algo he aprendido, es que todo en la vida es frecuencia. Que nuestros pensamientos, emociones y palabras son vibración pura. Y que nuestra atención... ese recurso tan poderoso y tan descuidado... es el control remoto. Con él elegimos en qué canal vivir.


Cambiar de frecuencia no es negar lo que duele. No se trata de ponerle glitter a la tristeza ni fingir alegría. Cambiar de frecuencia es un acto de amor propio. Es mirar lo que duele sin quedarte atrapada ahí. Es recordar que el alma también necesita descanso. No de dormir, sino de tanto juicio, tanta exigencia, tanto deber ser.

Así que hoy hice algo distinto. Elegí otro canal. Uno con más silencio. Con palabras más suaves. Con espacios para respirar. Donde me hablo bonito. Donde dejo que entre algo de luz, aunque sea apenas una rendija.


No fue un milagro. No fue inmediato. Pero fue real. Y ese pequeño acto, esa decisión tan simple como valiente, cambió el tono del día. No porque el mundo haya cambiado, sino porque yo cambié la forma de sintonizarlo.


Tal vez tú también necesitas eso. Un pequeño clic interno que te devuelva a ti misma. Tal vez solo necesitabas una señal. Y si estás leyendo esto… aquí está. 💌 Si este texto tocó algo en ti, te invito a dar el siguiente paso conmigo:

👉 Únete a mi Canal de WhatsApp Synesia y recibe más reflexiones, ejercicios y recordatorios para volver a ti.Es un espacio íntimo, sin ruido, para sintonizar juntas otra frecuencia.

Sigueme: https://whatsapp.com/channel/0029Vb9x4rpGJP8EgaeY7K2x 💡¿Quieres explorar más?

Descubre mis cursos, libros y herramientas en: www.synesia.net

Y sígueme en Instagram: @synesia.oficial

#CambioDeFrecuencia#SynesiaEnModoReal#NoEstoySolaEstoyConmigo#VacacionesConSentido

Comentarios


bottom of page